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jueves, 24 de mayo de 2012
Ahora
Hoy, ahora, en este instante no existe nada más allá de esta plaza circular, de localización indeterminada, de luz blanca y de temperatura perfecta. Elijo sentarme en el centro, con los pies sostenidos por la arena cálida y la mirada observando el infinito moebius (la redondez de la tierra, los ciclos lunares, los amaneceres-atardeceres y los espejos encontrados). Más allá de la incertidumbre, me sostiene un eje de serenidad al percibirme en la intersección de múltiples caminos. Tantos que no sé cual será el que elegiré para continuar. Tantos que ni recuerdo cual fue el que me trajo hasta aquí. Me invaden sensaciones múltiples al reunir cuerpo y espíritu en el centro de mi propia vida. Trato de concretar y comienzo a escribir con mis dedos en la arena blanca un mensaje tan efímero como esta misma plaza: “Mañana será según lo que hoy elija. Hoy es según lo que elegí.” No hay equivocación posible. Estoy en buen lugar.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Gris-cristal
Una taza de té con melancolía. Una figura de perfil viendo llover tras la ventana en la cima del mundo. Sin fuerza para escribir palabras que sólo pueden ser dichas. Viendo resbalar preguntas y gotas de lluvia por el cristal. Y la duda. Y el miedo. Y los ojos a rebosar. Y los labios contenidos. Y las ganas de atravesar el mundo para decirte: ¡Abre la ventana mírame de frente respira, otra vez, respira! Y la soledad, si acaso...
miércoles, 7 de marzo de 2012
Momentos de creación
A la luz de la conciencia imagino, inspirada por esas partes secretas que no se reflejan en ningún espejo, si acaso en un cristal roto abandonado entre los arbustos. De cuando en cuando vienen imágenes como sueños. En una alternancia de colores y destellos de luz que como relámpagos me dejan teclear las palabras para luego volver a sumirme en la oscuridad y escribir a ciegas, dominada por la fiebre. Es en esos momentos, justo cuando el trueno suena, cuando vibran los cristales de las ventanas, cuando el suelo se carga de electricidad, es ahí, sólo ahí, en ese lugar y ese tiempo, cuando tu imagen se vuelve visible y la mía se vuelve tangible. Palabras cosidas con metáforas. Cómo pintar un cuadro siguiendo las instrucciones de un viejo maestro: sólo tengo que cerrar los ojos para ver la imagen en negativo y aplicar los colores en el lienzo. ¿Qué saldrá de ahí? Seguramente una adivinanza o un simulacro. No me importa si no acierto a acercarme, me atreveré a crear un mundo de enlaces binarios donde de tus ojos a los míos solo haya un camino posible, lleno de bifurcaciones. Así, mi criatura, mi personaje, mi nueva presencia, ideadas tus venas repletas de sabiduría, tu piel como una razón de existir, tu olor como una banda sonora, existirás cuando yo te escriba y moriré cuando tú me leas.
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