domingo, 10 de marzo de 2013

Así dices que pasaron cinco años...


Después de comerse el tomate a mordiscos sonó el teléfono. Era Él devolviéndole la llamada.
-       Hola -dijo Ella, en ese tono neutro que provoca la distancia temporal.
-       Hola... ¿me has llamado? – preguntó Él.
“Pregunta absurda donde las haya”, pensó Ella, “pregunta que no necesita ser contestada.”
-       ¿Estás bien? – preguntó Él - Dime... ¿qué te pasa? No sé, hace como cinco años que no hablamos... ¿te ha pasado algo?
-       ¿Cinco años? Eso es lo que tú te crees.
Acto seguido Ella colgó el teléfono y se acurrucó en el sofá. A veces se tarda cinco años en cerrar una historia. Pero al final, se cierra. 
Comamos tomates a mordiscos.

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